Llenar las sillas el año que viene, parece un buen plan.

Del día de “acción de gracias” americano, “la Prenavidad europea”, la conclusión en materia sanitaria ha sido que el incremento de positivos se disparó. Siendo nuestro un país de camareros, siendo el bar de Europa, ¿Repetiremos estrategia?. Entendamos que hoy día “salvar” parece positivo, pero es la simpleza nuestro peor enemigo. Salvar el verano ha significado empezar antes la segunda ola, salvar la navidad significará, provocar en conjunto, la tercera ola. En la pandemia de 1900, estuvimos a punto de perder a buena parte de la generación del 27. Ya que hasta alrededor de 1920 estuvo la gripe española causando estragos por el mundo. Hoy día, ese tiempo se espera que se acorte y que con la vacuna, más rápida jamás creada, que ya está siendo suministrada… parece que el fin de la pesadilla empieza a verse. Es por ello que os pregunto sociedad. ¿Vamos a plantearnos una navidad austera en la compañía o vamos a plantearla “viéndonos” en la UCI? Estamos justamente en ese momento, en el de decidir y llenar las sillas el año que viene, parece un buen plan.

Repetir imágenes de “amasijos de personas” en los centros comerciales, en los polígonos, en la plaza alta viendo las luces es volver a la casilla de salida, es no abandonar las restricciones más severas que crean paro y hunden negocios. Seamos responsables. Por los que estaban y se fueron, por los que están a punto de llegar. Este 2020 nos debía haber enseñado a valorar mucho más que a seguir modas, que a ver todo lo ocurrido como si no fuera con nosotros. Tenemos el tlf de la tienda de barrio, la compra online, dos opciones para no colapsar lugares de riesgo. El socorrido “el mejor regalo eres tú” de las campañas de concienciación no era solo un “jingle” es apostar por la cabeza, el corazón y las entrañas. Porque sí! “Llenar las sillas el año que viene, parece un buen plan”.

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