LEVANTE EN LOS OJOS. A PACO SOTO.

Ayer se fue sin despedirse, sin regalarnos una de esas frases elegantes que
tantas veces le animé a publicar.
A Paco me lo imagino allí arriba sentado seguramente en una silla de enea
de los campos de su Úbeda querida, rodeado de música que le alivia el
dolor del olvido y letras que dibujan el levante en sus ojos grafiteadas en
edificios que él mismo les dio vida. Desde el lugar donde la memoria se
difumina nos estará observando con esa mirada dulce que nos redimía; con
esa sonrisa de niño grande gratamente sincera.
Con esa figura de Quijote desvalido recordará a su amada en tantas batallas
en las que amanecieron juntos. Como cuando se embarcaron en hacer
realidad esa isla de la Utopía llamada Alcultura. Él junto a Magda, como
Leonard y Cristina Woolf, inventaron un lugar donde las letras y las
imágenes marcan el ritmo y el compás de todas las artes que allí se
convocan.
Paco Soto hizo realidad la frase de su amigo Sabina: “Que los sueños sean
mentiras de verdad.” Y nos deja su mejor legado: un lugar para inventar,
para evadirse, para soñar, para crear, para amar, para sentir. Un lugar de
encuentro para los amantes del arte en todas sus facetas, gracias a la gran
locura de esta pareja, que como Julio Verne, han sido unos visionarios que
han revolucionado el concepto clasista de la cultura y el arte en el Campo
Me despido de ti Paco, es tan honda la pena que siento, que nada hay más
triste que el último adiós, por eso busco un lenitivo entre tus últimas letras
y encuentro unos versos que bien podrían ser tu epitafio, letras que
barruntaban tu despedida, letras que anticipaban la partida, letras que
cierran el ciclo de una vida que ha dejado una huella profunda en todos los
que te conocimos.
Las guardo en el baúl de mis recuerdos perdidos, porque podrás haber
escapado de nuestra vista, pero nunca de nuestros corazones:
En el lugar de la arena pongo mi fortuna.
En su lecho veré cuánto cosecha mi verbo, mi atractivo
o el candor de la mirada que cultivo entre halagos.
Si acaba la marea con cuanto poseo, al menos una flor
acabará con mi sueño.
Descansa en paz allí donde estés Paco Soto.

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