Carta abierta al apoyo de Pablo Iglesias a Por Andalucía

 

Hoy no quiero decir muchas cosas.
Básicamente quiero decir gracias. Gracias a
los militantes que habéis abarrotado este
espacio que demuestra que, a pesar del odio
de los de arriba, Pablo Iglesias sigue siendo
querido por los de abajo. El pueblo nunca
olvida a quien le defiende. Segundo, gracias a
los compañeros y compañeras que estáis
pegando carteles, repartiendo octavillas y
llevando el cambio transformador de Por
Andalucía a todos los rincones de nuestra
tierra. Tercero, gracias a mi amigo Pablo, por
haberse atrevido hace 8 años a dar un paso al
frente, remover los cimientos del régimen
bipartidista y enseñarnos a los progresistas
que podemos ganar y tener éxito si hablamos
como habla el pueblo, si sabemos bien en qué
lado estamos y si usamos nuestra inteligencia
y corazón al servicio de la justicia social. La
historia de esta década no se podrá escribir
sin Pablo Iglesias y sin Podemos. Nos dijeron
que la izquierda no podía sentarse en el
Consejo de Ministros porque eso era una cosa
exclusiva para los apellidos largos y los hijos,
primos, sobrinos y amigos de los dueños de
España. Con Pablo Iglesias nos hemos sentado
en el Consejo de Ministros los hijos y las hijas
de los albañiles, de las limpiadoras, de las
enfermeras, de los autónomos, de los
pescadores, de los jornaleros, de los
​camareros, de las cajeras de supermercado. Y
por eso lo han atacado y atacan sin piedad.
Y por supuesto, querido Pablo, quiero darte las
gracias por elegir San Fernando, Cádiz, para
presentar tu libro en Andalucía. Quiero darte
las gracias por venir a apoyarnos en la
campaña electoral y remar junto a nosotros
para que a partir del 19J nuestra tierra tenga
un gobierno que convierta las necesidades de
los andaluces y andaluzas en derecho, un
gobierno que defienda la sanidad pública, la
educación pública, que a las personas
dependientes se las atienda antes de que se
mueran y un gobierno que trabaje por la
industria de Cádiz y para que las estaciones y
aeropuertos se llenen de jóvenes que quieran
irse a conocer mundo y no de jóvenes
obligados a marcharse porque no tienen
futuro aquí.
Muchas gracias siempre por tu generosidad,
Pablo.

Carta abierta

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